Burgueses todos

Así que me hago el sordo. No me vengan con crisis a mí. Desde hace seis años que no logro un puesto de trabajo en condiciones “decentes” como extranjero en Francia. Esto es decir, un trabajo donde me canse lo menos posible y se me pague en oro por mi precioso tiempo perdido en tierras lejanas. Lo único logrado en Francia ha sido un conocimiento de lo que es trabajar en las vendimias galas con sus respectivas resacas matutinas, olor a queso en la boca después de comer, una mujer lo suficientemente inteligente como para darse cuenta que no se puede esperar mucho de mí y leer a mis poetas en su lengua materna. Eso por el lado positivo. Veamos el lado negativo: un reflejo condicionado a hablar suavecito para pedir un miserable timbre en un roñoso papel, docenas de contratos a sueldo variable y fecha límite; relojes perdidos o rotos, a causa de mi necesidad para no llegar atrasado a uno de mis cuatro trabajos; un sentimiento de explotación que me hincha el ojo izquierdo cuando salgo a trabajar y que hace que las mujeres me vean con asco en el transporte público; dolores de cabeza cuando vuelvo a casa y una angustia irreprimible ante los cajeros automáticos a medida que pasa el mes. Me pregunto, cuál de todos estos problemas será solucionado con los planes que los tecnócratas al poder han impuesto en Europa. Ojalás que no me vengan con el discurso que me estoy aburguesando, porque no podría dejar pasar el comentario sin responder con una patada
Seguramente de aquí deducirán mi ignorancia, pero ¿Qué es ser burgués? El término está tan de moda, que ahora no me asombraría que a las vacas se les clasificara entre burguesas y no burguesas según el tipo de leche: con o sin melamina. Esto si es que no les ha dado por estereotiparlas con el otro concepto de moda: terroristas, y por ende musulmanas.
Como aun no he encontrado al genio que descubra en mi al escritor del siglo y decida pagarme por lo que escribo, también he tenido que dejar de lado mi escritura de poemas ¿No sabían que estamos en una época de prosa? Hagan la prueba, la poesía no alimenta, la poesía solo hincha y, como dijo Rodrigo Lira, para que algunos anden por ahí haciendo gárgaras con la palabrita esa. El arma común es la prosa. La prosa del burgués me gritarán por ahí. Puede ser, aunque no esté seguro a qué se refieren con eso del “burgués” hoy en día, solo que quien reciba el cartel es porque ha merecido una tremenda ofensa. LA ofensa. A tal punto que si comento con un fanático de Proust que él era efectivamente lo que se dice un burgués, mi interlocutor intentará probablemente de convencerme que no es así. Lo mismo es probable que ocurra con un admirador de Neruda o un admirador de Dali; un fan de Giger tomará el epíteto con placer sádico. Burgueses todos, “la verdad no siempre es revolucionaria” (dice un personaje al final de una película con Nino Ventura). La crisis ciertamente nos ha mantenido al nivel de los centros comerciales, de las películas sobre la clase media estilo Woody Allen y de los Mc empleos. La crisis es el plato frío que me esperaba al regresar del colegio y que aún sigue sobre la mesa.

Nicolas Folch, Normandia 2012.

  1. wnproyecto a publié ce billet